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1-5
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—Hermana, ¿puedo fumar mientras rezo?
—¡No! Pero puedes rezar mientras fumas. -
La monja en la farmacia:
—Hermano, deme un jarabe para la tos.
—¿Quiere algo fuerte?
—¡Sí, que haga milagros! -
—Madre superiora, una pregunta: ¿puedo tener novio?
—¡Hija, solo tienes un esposo, y es Dios!
—Ah… ¿y si me echo un amante? -
La monja en el dentista:
—Doctor, ¿me pondrá anestesia?
—Sí, hermana, no quiero verla sufrir.
—¡Ah, entonces debería venir más seguido a misa! -
—Hermana, ¿por qué dejó el convento?
—Porque vi la luz… ¡y era la del antro!
6-10
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—Madre superiora, soñé que me casaba.
—¡Pecadora! ¿Y con quién?
—¡Con Dios!
—Bueno, entonces… ¡felicidades, hija! -
La monja en el supermercado:
—Hermano, ¿me vende un Red Bull?
—¿Para qué, hermana?
—¡Para volar más cerca del Señor! -
Dos monjas ven una bebida energética:
—Hermana, dice «te da alas».
—¡Blasfemia, solo Dios da alas! -
La madre superiora:— Hermanas, he recibido una donación anónima de 1000 dólares.
—¡Gloria a Dios! ¿Y en qué lo gastaremos?
—En algo esencial… ¡En Netflix! -
Una monja va a una fiesta y la paran en la puerta:
—Lo siento, solo entra gente con disfraz.
—¡¿Disfraz?! ¿No ve que soy monja?
—¡Ja! Yo también he visto a Batman en la calle y no es de verdad.
11-15
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—Madre, he visto a Satanás.
—¡Ave María Purísima! ¿Dónde?
—En el espejo esta mañana. -
La monja en la tienda de ropa:
—¿Tiene algo negro?
—¿Para luto?
—No, ¡para combinar con todo! -
—Hermana, ¿por qué se ríe tanto?
—Porque el padre me dijo que el matrimonio es una cruz… ¡y yo la esquivé! -
Monja en un taxi:
—Hermano, lléveme al cielo.
—¡Pero hermana, solo llego hasta el centro! -
—Hermana, ¿cómo hace para estar tan delgada?
—Ayuno y oración.
—¡Ah! Yo ayuno… pero sin oración.
16-20
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—Hermana, ¿qué tal el retiro espiritual?
—Muy bueno, ¡nos desconectamos de todo… menos de Netflix! -
Una monja en el hospital:
—Doctor, no me siento bien.
—¿Qué tiene, hermana?
—Muchos pecados… y fiebre. -
—Hermana, me confesé con el padre.
—¿Y qué te dijo?
—Que no haga más travesuras.
—¡Uy! ¡Eso suena a que estuvo fuerte! -
La madre superiora en una librería:
—¿Tiene libros sobre la paciencia?
—Sí, pero están agotados.
—¡Pues vaya paciencia! -
—Hermana, anoche soñé con el Papa.
—¿Y qué hacía?
—¡Nada! Solo estaba en mi sueño, ¿pecado o bendición?
21-25
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Monja en el bar:
—Hermano, ¿un jugo de manzana?
—¿Algo más fuerte?
—¡Bueno, que sea de piña! -
—Madre, creo que el diablo me tienta.
—¡No caigas, hija!
—Es que está guapísimo… -
La monja en el gimnasio:
—Hermana, ¿pesas mucho?
—¡Solo los pecados! -
—Hermana, me pidieron matrimonio.
—¡Pero tú eres monja!
—Sí, pero el chico dijo que estaba dispuesto a compartirme con Dios. -
La monja en la piscina:
—Hermana, ¿sabe nadar?
—No, pero camino sobre el agua con fe.
26-30
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—Hermana, ¿cree en los milagros?
—¡Por supuesto! Hoy desayuné y no engordé. -
—Hermana, ¿qué hace con esa guitarra?
—Practico para cuando me llamen al cielo. -
—Madre superiora, se nos acabó el vino de misa.
—¡Santo Dios! Mandemos a comprar una caja… por fe. -
—Hermana, ¿qué opina del amor?
—Que Dios lo es todo.
—¿Y de los hombres?
—Que Dios los perdone. -
—Hermana, ¿se arrepiente de ser monja?
—¡A veces! Pero luego recuerdo que no tengo suegra.
31-35
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—Hermana, ¿cómo se ve el pecado?
—Como un chocolate… tentador. -
—Madre, necesito hablar con Dios.
—Hija, ¡Él siempre te escucha!
—¿Pero tiene WhatsApp? -
—Hermana, ¿por qué corre?
—¡Porque el diablo anda suelto! -
—Hermana, ¿por qué está enojada?
—¡Me enteré que el padre tiene Facebook y no me aceptó! -
La monja en el supermercado:
—Deme pan, por favor.
—¿Blanco o integral?
—El que bendiga mejor.
36-40
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—Madre, soñé que era rica.
—¡Dios proveerá!
—Sí, pero que no tarde. -
—Hermana, ¿cómo evita los pecados?
—¡No saliendo los viernes en la noche! -
—Madre superiora, ¿por qué reza tanto?
—¡Porque la paciencia no me alcanza! -
—Hermana, ¿cree en los extraterrestres?
—¡Sí, pero no los sigo en redes! -
—Hermana, ¿qué se siente ser monja?
—Como estar casada… pero sin luna de miel.
41-50
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—Madre, vi un ángel.
—¿Dónde?
—En la panadería… ¡me regaló un croissant! -
—Hermana, ¿por qué canta tanto?
—Para no pensar en el helado que no puedo comer. -
—Madre, ¿quiere algo de la tienda?
—Sí, ¡fe y paciencia! -
—Hermana, ¿es difícil ser monja?
—¡Claro! Imagínate estar a dieta eterna. -
—Madre, el cura me miró feo.
—¡Hija, todo hombre es una prueba! -
—Hermana, ¿cómo se enfrenta a la tentación?
—¡Huyendo más rápido que un pecado! -
—Madre, me hicieron una propuesta indecente.
—¡No aceptes, hija!
—Era de Netflix. -
—Hermana, ¿qué hace con esa guitarra?
—Le canto a Dios… y a los vecinos. -
—Hermana, ¿qué le pidió a Dios?
—¡Un café bien cargado! -
—Hermana, ¿qué es lo mejor de ser monja?
—¡No pagar renta!

